Las migraciones internacionales revisten para El Salvador una importancia especial, ya que 2,950,126 salvadoreñas y salvadoreños se encuentran fuera del país en calidad de migrantes, esta suma representa que una tercera parte de la población salvadoreña reside fuera del país. Se calcula que sólo en los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) se encuentran 2,587,767 migrantes salvadoreños. Esta población migrante, gracias a los aportes monetarios que realizan a través del envío de remesas, no solamente han mejorado la calidad de vida de sus parientes que permanecen en el país, sino que han mantenido a flote la economía nacional, no permitiendo que vaya a la bancarrota, por enorme déficit fiscal, el sobrepeso de la deuda externa.
Sin embargo, de acuerdo a los especialistas del Banco Mundial (BM), la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), las migraciones internacionales de las personas salvadoreñas no se detendrá, ello porque no se resuelven las causas estructurales que la generan. Las migraciones también están siendo impulsadas por el clima de violencia social e inseguridad social en que está sumergida la sociedad salvadoreña y también porque el país se considera es el más vulnerable en América Latina desde el punto de vista medioambiental y la estación lluviosa anual cada vez provoca más desastres. Uno de los trabajos más importantes sobre la migración salvadoreña, es el Informe sobre Desarrollo Humano, El Salvador, 2005. “Una mirada al nuevo nosotros. El impacto de las migraciones”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que ofrece un caleidoscopio acerca de la realidad migratoria en el país, y en donde se advierte a la sociedad que el impacto de las migraciones ha sido tal, que el país ya no es el mismo, que se ha estado planificando sobre un país que ya no existe y que es necesario conocer ese nuevo nosotros y a partir de ello desarrollar las políticas públicas necesarias para seguir adelante. 
Migración en El Salvador
1. Falta de Empleo.
2. Mejores Oportunidades.
3. Inseguridad y Violencia.
4. Extorsiones.
5. Reunificacion Familiar.
6. Deudas.
7. Desastres naturales y conflictos sociales.
8. Un mejor futuro para los hijos.
9. Huir de la Justicia.
10. Inflacion.
Consecuencias de la Migración en El Salvador
1. Desintegración Familiar
2. Perdida de Comunicacion
Existen dos tipos de Migración:
Migración Interna
El desplazamiento de personas de un lugar a otro en el espacio interior (de región a región, del campo a la ciudad o hacia zonas del mismo país) suelen estar apoyadas en causas de distinto tipo (libertad, aventura, búsqueda de oportunidades laborales, etc.). Estos emigrantes interiores pueden hacer salidas temporales o estacionarias, coincidiendo con épocas de recolección o bien desplazarse permanentemente.
Migración Externa
Para un territorio dado, migración entre dos lugares, uno de los cuales esta situado dentro del territorio y el otro del exterior.
Cinco Años de Emigración en El Salvador
Según algunos informes, la historia de la emigración salvadoreña arranca tibiamente a principios del siglo XX. En aquellos inicios, el destino era el centro mundial de procesamiento del café, San Francisco, California. Nada despampanante, un par de emigrantes sueltos de aquí y allá, partiendo hacia el otro lado del Golden Gate en busca de una mejor vida, de eso hace ya cerca de 100 años.
En esa majestuosa ciudad de primaveras eternas y asfaltos empinados, hay salvadoreños de 4ª, 5ª y 6ª generación, ellos conforman las primeras generaciones perdidas de salvadoreños fuera de nuestras fronteras patrias.
A principios del siglo pasado, también hubo un ligero cordón migratorio hacia el sur: hacia la zona del Canal de Panamá. El poeta más universal que tenemos nos dejó un crudo y estremecedor poema al respeto. Los eternos indocumentados, dice Roque Dalton en su poema.
Sin embargo, no sería hasta la década de los 60s cuando la emigración salvadoreña empezaría a ser tosca, masiva y profundamente traumática. El destino en esos años era hacia el país que tenemos directamente encima de nuestros hombros geográficos, Honduras.
Emigrar a Honduras no precisó de grandes inventos, muchos salieron a pata, otros sobre dos ruedas, otros empujando una carreta, cargados de maletas rotas y bolsas de plástico, a buscar suerte y fortuna al país bananero de 5 estrellas. Sólo encontrarían pobreza y desdicha (Migrantes salvadoreños en tránsito hacia Honduras).
Al final de esa década, Honduras se había convertido ya en el país con más salvadoreños del mundo después de El Salvador.
Las condiciones de vida de los compatriotas en Honduras iban más allá de la infelicidad y las miserias propias de aquella época. En los momentos más álgidos, Honduras llegó a acumular más 350,000 salvadoreños, la mayoría refugiados en condiciones realmente dolorosas.
En esa década también arrancaría otra ola migratoria, y, a diferencia de las otras, ésta cambiaría el destino de todos, o casi todos, los salvadoreños: la emigración hacia los Estados Unidos.
En esa majestuosa ciudad de primaveras eternas y asfaltos empinados, hay salvadoreños de 4ª, 5ª y 6ª generación, ellos conforman las primeras generaciones perdidas de salvadoreños fuera de nuestras fronteras patrias.
A principios del siglo pasado, también hubo un ligero cordón migratorio hacia el sur: hacia la zona del Canal de Panamá. El poeta más universal que tenemos nos dejó un crudo y estremecedor poema al respeto. Los eternos indocumentados, dice Roque Dalton en su poema.
Sin embargo, no sería hasta la década de los 60s cuando la emigración salvadoreña empezaría a ser tosca, masiva y profundamente traumática. El destino en esos años era hacia el país que tenemos directamente encima de nuestros hombros geográficos, Honduras.
Emigrar a Honduras no precisó de grandes inventos, muchos salieron a pata, otros sobre dos ruedas, otros empujando una carreta, cargados de maletas rotas y bolsas de plástico, a buscar suerte y fortuna al país bananero de 5 estrellas. Sólo encontrarían pobreza y desdicha (Migrantes salvadoreños en tránsito hacia Honduras).
Al final de esa década, Honduras se había convertido ya en el país con más salvadoreños del mundo después de El Salvador.
Las condiciones de vida de los compatriotas en Honduras iban más allá de la infelicidad y las miserias propias de aquella época. En los momentos más álgidos, Honduras llegó a acumular más 350,000 salvadoreños, la mayoría refugiados en condiciones realmente dolorosas.
En esa década también arrancaría otra ola migratoria, y, a diferencia de las otras, ésta cambiaría el destino de todos, o casi todos, los salvadoreños: la emigración hacia los Estados Unidos.